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jueves, 19 de marzo de 2009

Lo que pasa ¡PORNO verlo! Parte I.

Matrona rencorosa que la virtud empaña,
no me quites de la mano lo que por natura amaña.

Madre mía de cercas cerradas, de mirada obtusa, e ideas estrechas, la muchacha de la foto no es mala, es tan sólo una puta con curvas, que abre patas y le toman fotos.

No me quemes la revista que exalta a la mujer en celo, no seas misógina, madre mía, sé solidaria con tu raza sufriente; la que un día fue cosa y no pudo votar, la que un día mal pagaron en el empleo donde más trabajó.

Ten piedad, madrecita, de esta pobre puta de papel, que sólo me refresca el alma hambrienta de placer.

La compre en el quiosco y le pagué a un borracho, que por más que la quería, no me hice el macho. Si lo que quieres es que no vea tal cosa, ya conseguiré algo diferente que me pare la cosa.

He luchado, he sufrido, y he llorado y aunque yo no quiera aún sigue parado. Quieres que me haga culto y deje esas porquerías, pues dame madre mía, el secreto de la castidad y que aleje de mi alma ya la escoria y la maldad.

miércoles, 18 de marzo de 2009

De auditorías y otras incumbencias

Martillos y clavos, cincel y cemento, columnas y perforaciones, ¿qué otro lenguaje referente a las construcciones se me puede ocurrir que no haya alguna vez utilizado en el libidinoso mundo de mis metáforas erotizadas? ¿Qué concepto técnico de ingeniería podré usar para describir mejor el ángulo de un muro, la elevación de una casa o el perímetro de un edificio? Mi lenguaje es básico en ingeniería, mejor dicho, de construcción no se un soberano culo. El único culo que soberanamente conozco cuando hablo de construcciones es el mío, que por inercia, se siente atraído por la prole que labora en ellas. ¡Bendito clima de primavera! Que dispersa el frío con tiernos rayos de sol vueltos infierno al tiempo del cenit. Sol solecito que calienta un poquito... y vuelve loquito mi culito, hoy y mañana, y toda la semana. Bendito sol que calentó este miércoles e hizo la mano obrera despojarse de sus camisas y mostrar al mundo torsos sudorosos, anatomías forjadas, tapiz de vellos. Sol solecito que me hizo por un momento perito del arte de la arena y el cemento, que me hizo salir de mi madriguera para contemplar un olimpo paradisiaco como el Hudson de Whitman. Sol solecito que me hizo hacer preguntas sin sentido con aire de erudición: ¿es posible poner ese poste en este hueco?, ¿Cuántos martillazos son suficientes para que esta pared se venga abajo? Si abrimos esa puerta más, ¿cree usted que quepa mejor? En fin, esas criaturas de trigo se preguntarán qué me hace tan trivial y estúpido. Pero ninguno tuvo la suficiente educación para descifrar mi propia versión del lenguaje Morse (o morbe: de morboso). Creo que mis figuras fueron demasiado abstractas o ellos demasiado correctos para entender mi propuesta subliminal ¡Qué mierda! Al fin y al cabo esto del arte y el lenguaje es sólo la expresión de un autismo en el que apenas el que emite sabe lo que quiere decir. Pero no se preocupen señores de hierro, sigan no-entendiéndome, que yo seguiré visitando, y cuando diga cualquier trivialidad sólo yo sentiré el agite de mi alma trémula y alborotada.

(La foto de flickr.com. Construcción en Bogotá).