domingo, 21 de febrero de 2010

El Elogio a mi Locura

A mi madre, que me enseñó el arte del sarcasmo.
A la misma que cuando pelaba papas en la cocina
Decía que estaba jugando con las muñecas,
si alguien le preguntaba que hacía.


Fue aquella una conversación inusual para muchos. Para mí, fue de esas comunes, una un tanto corriente.
-¿Qué opinas de la industria papelera que se ha debilitado con el auge del correo electrónico y la Internet?
-lo único que me preocupa es con que me voy a limpiar el culo cuando se arruinen esas compañías. ¿Con un e-mail? ¿Con una e-card de http://www.scott.com/ o http://www.kleenex.com/? ¿Con un grupo de Facebook llamado “ortofresco” y tener varios fans que me ayuden a hacerlo?
-¿Cuándo visitaste Madrid fuiste a la Puerta del Sol como en la canción de Mecano?
-Si, claro. No me puse maquillaje, estaba pálido como un hijo de la luna, me vestí de surrealismo como Eungenio Salvador Dalí, y por pendejo casi me dejan en el vientre una cruz de navajas para quitarme la billetera.
-¿Qué recuerdas de Colombia?
-¿De Colombia? De Colombia tuve que salir para darme cuenta lo mucho que detesto el acento marica de los bogotanos, el regionalismo paisa que los desconecta de la aldea global, el vallenato costeño, y ese burdo remedo del Caribe que quisieron hacer en Cali, llamándole “Capital de la Salsa”.
-¿En que parte del mundo te gustaría vivir?
-En Etiopia, para ver si pierdo unas cuantas libras. En Bangladesh, porque amo la lluvia. En Calcuta, porque me fascinan las masas. En China, porque me aburren los niños y allí los matan antes de nacer. En Cuba, porque la vida es suave y no tienes que tomar decisiones, alguien las toma por ti.
-¿Tomas algún medicamento?
-Si. Prozac. Para coordinar la realidad y manejar mis trastornos. Domesticar mi sarcasmo y decir buenas cosas sobre las gentes y las mismas cosas.
-¿Hace cuanto que no te lo tomas?
-Hace 28 años.

lunes, 25 de enero de 2010

Periódico de Ayer


Ya no me llamo Xavier, from now on, Ego sum, I am, Je suis, Io sono, Eu sou, Yo soy: Ana Crónica de Ayer, esposa del pasado, sobrina de Eusebio y, de algún modo, pariente lejana de Flavio Josefo. Soy, como decía Borges, alguien para quien el presente es apenas un indefinido rumor.
Hace dos semanas me enteré en New York que Sandro de América murió, y que su muerte, paralizó al continente. Ayer, me habló mi hermana para contarme que un haitiano que conduce buses en Barranquilla, Colombia se enteró del terremoto una semana después cuando una reportera le preguntó que cómo se sentía por lo sucedido. Ayer, por fin compré mis primeras aplicaciones para mi i phone con mi “nueva” cuenta de i tunes. El mundo corre tan rápidamente, que por estar leyendo el ayer, no puedo alcanzarlo. El mundo es tan raudo como un lince y voraz como lo es la melancolía (a saudade do brasileiro). El mundo corre y no intento alcanzarlo, porque cuando camino lento, lo aprecio mejor, lo saboreo mejor, lo digiero mejor y no me causa estreñimiento.
Me gusta arrastrar los pies, respirar y sentir la agitación en mi sangre, no por el afán, sino por contemplar la belleza. Me gusta a veces olvidarme de Nietzsche, de Vallejo, de Hollywood y de Schopenhauer. Me gusta a veces mirar a través del lente de la simplicidad y creer que soy como el Dios de Agustín: un eterno presente. Me gusta a veces leer a los otros, oír sus voces sin editar lo que dicen, vivir los mundos que inventan y creer que somos uno. Uno, como lo decía ese ciego de mar y plata, ese mismo a quien pienso arrebatar su bastón blanco, hacerle que tome mi brazo y obligarle que vea por mis ojos para saber si así podré recordar mejor el ayer. Ya sin mas, yaceré en la paz de mi aposento musitando a los clásicos hasta que Lavoe me despierte gritando: “tu amor es un periódico de ayer.”

lunes, 11 de enero de 2010

Doggie Style

Brasilia (AP). Un avión de la Fuerza Aérea Brasileña que transportaba al presidente Luiz Inacio Lula da Silva no pudo aterrizar el pasado martes en un pequeño aeropuerto del estado central de Mato Grosso. El piloto, quien solicitó el descenso varias veces, comentó que la razón dada por los operadores de la torre de control fue la presencia de tres perros que dormían en medio de la pista. Ja, ja, ja, ja, ja.

Quien me diera esa dicha, señores: dormirme en una pista de aterrizaje a tomar la siesta sin importar que hijo de puta quiera tocar tierra. Quien me diera tal publicidad. Que me anunciara la Associated Press, Reuters, o CNN, que contaran mi osadía, mi petulancia, mi falta de sentido común. Dormirme en la pista de aviones a tomar mi siesta después de haber comido mierda en el almuerzo. Que hablen los comentaristas de noticias de mi narcisismo, que me pongan en el diván y especulen sobre mis carencias, sobre mis puestas en escena en el baño de niño, desnudo, con la toalla en la cabeza, con el cepillo de dientes en la mano y queriendo ser Diana Ross. Quien me diera dormir desapercibido del mundo y sus afanes, de sus locuras y sus pesares, de su frío y su calor, de su exceso o su moral. Quien me diera ladrar a la luna de contento, mover la cola, mearme en la entrada a la iglesia, o cagarme en el jardín de la gran señora. Quien me diera poder dar amor por hueso o por croqueta sin pensar en matrimonio o en cantaletas. Quien me diera ser libre, libre como el viento, aunque sea periodista en Cuba, secuestrado en el Caguán, o mujer en El Sudan. ¡Libre! sin tener que pelear por ello, sin tener que gritar: “Aux armes, citoyens. Formez vos bataillons, marchons, marchons qu’un sang impur abreuve nos sillons.” ¡Libre! aunque piense otra cosa, aunque no siga las convenciones del mundo y sus ovaciones. ¡Libre! como un perro cabrón que invita a dos amigos a echarse una siesta en plena pista de aterrizaje adonde va a llegar el señor Presidente. (Lo que no sabían los operarios del aeropuerto, ni el presidente Lula, ni la guardia brasileña, fue que dos días antes, el perro, al enterarse que venia su excelencia, hizo una apuesta con sus dos amigos a ver quien se atrevía a tal hazaña. El premio: follarse a la French poodle de la hija del alcalde.)

sábado, 2 de enero de 2010

Dia Trece de Maio

Mi madre tiene tres cicatrices: una en el pecho, otra en el vientre, y una en el alma que se rehúsa a cerrar. Ayer, cuando escuchaba a Caetano cantar: “dia trece de maio em Santo Amaro, na praga de mercado, os pretos celebravam...” imaginaba a mi madre sudorosa y agitada. La imaginaba mostrando sus tres cicatrices con orgullo, al son de los tambores. La del pecho, por una cirugía de corazón que tuvo, donde le extrajeron una canción melancólica del ventrículo izquierdo; la del vientre, por su último parto por cesárea; y la del alma, por saberse sola después de haber parido a muchos y ayudado a tantos.
Os pretos celebravam decia Caetano, Madre mía. Os pretos celebravam y tú lloras. Cómo quisiera que desempolvaras tus polleras ensangrentadas y pisaras la pista como valiente en campo de batalla. Cómo quisiera que mostraras con orgullo tus dos cicatrices y cerraras por fin aquélla que se rehúsa a hacerlo. Imita al perro que se lame sus propias llagas, imita al gorrión que se lamenta pero sigue volando, imita al Peregrino que se va pero siempre regresa, imita a La Heroica que muere de hambre pero no entrega su gloria. Mira al cielo, hay un destello lapislázuli que se convierte en mar. Mira al mar, hay una corriente de celofán que se estrella en un tumulto aislado de tierras en forma de rosario. Reza ese rosario conmigo, sumérgete en las aguas del Caribe, mira sus peces, enrédate en sus algas, pisa en sus corales, canta un verso como los que declamabas en la cocina. Aparécete a mí, Stella Matutina, Ianua Caeli, Porta Gratiae, a mí revélate, humilde pastorcillo como soy. Dime Pachamama lo que sientes y yo te diré lo que siento. Llora frente a mí y contaré tus lagrimas, lanza un grito desesperado, moribundo, y locuaz para que se despierte en mí el genio de la compasión y celebre junto a ti, este trece de mayo, en esta plaza, junto a os pretos que celebran el caer de sus cadenas, el cerrar de sus heridas.

lunes, 21 de septiembre de 2009

Epistola sobre Margarita

Querido Lector,

Margarita es pervertida. Por sus venas corre tequila y de sus labios mana cítrico ácido que quema al sabor del frío. Margarita decide y lo hace, sin importar el fin, sin importar el medio. Pasión es su nombre y no tiene remedio.
Ya pudiera recitar un rosario con los nombres de los cincuenta amantes que ha tenido.
Todos y cada uno, incluyendo un primo y dos tíos, un hermano entero y otro medio.
Harto esfuerzo le ha costado coronar su numero cincuenta y uno, por mas que intente no cae, porque su victima no juega en sus grandes ligas, porque su alcance no es de tal tirante, porque su victima es su propio papá, su progenitor, el que puso el semen para su concepción, ese mismo, no miento, ese mismo es.
Cansada de planear estrategias de guerra, la pervertida Margarita se queda sin moción. Ya intentó la apertura de piernas al estilo Sharon Stone, la franela mojada sin sostén debajo, la lamida de dedos a lengua tendida, la amarrada de zapatos con retaguardia al sol, la pesadilla en la noche llamando a su papito, el accidente en la ducha cuando estaba en cueros, en fin, se le agotaron todas sus puterías, que risa, ja ja. Ya se que sueno como su peor enemiga de escuela al reírme, como a otra adolescente mas perra que ella y feliz de que no cederé el titulo de la pervertida del año. Pero, es que ser puta es una cosa, y ser pervertida otra.
El otro día me contó Sofía de Arreboles, su amiga morena sin tetas de décimo grado, que Margarita abrió un sitio Web llamado: www.hijasdelot.com donde relata todas las fantasías incestuosas que nacen de su frustración. Abuelos follando nietas, tíos sodomizando sobrinos, abuelitas masturbándose con los juguetes de sus nietos, papas besando a la Barbie de su hija, hijos oliendo en secreto los calzoncillos cagados de su papa, en fin, es asqueroso, monstruoso, y repugnante. No se para que lo cuento. Pero, si quería hacerlo para que descubrieran a Margarita, la incestuosa, la pervertida. Me contó también la que limpia su casa, que Margarita tiene un altar en su closet con fotos de su padre. Margie, como le llaman, enciende velas, ha intentado la santería, la magia negra, y aun así, su papá no cae en sus fauces. Ayúdenme a parar a esta perrilla, que no solo se pervierte, sino que se place en pervertir, en corromper, en maldecir.
Si la ven en la calle, no diré nada si le tiran piedras, no denunciaré, mas bien, apoyaré la causa. Si uno de estos días se pasea por el campo de béisbol, y tienen un bate en sus manos, no reaccionaré si confundieran la pelota con su cabeza llena de podredumbre, de pecado, de perdición.

Gracias por su apoyo y comprensión.

Atentamente,

Su mamá.

lunes, 24 de agosto de 2009

Diario Nocturno


“…Y cuando el fuego de tu estancia los muebles dora, los dos nos miramos y sonreímos, mientras que el viento afuera, suspira y llora.”
Así decía el poeta, mi querida Marta. Así decía ese sádico de burdos papeles y tinta de sangre. Todo lo decía como yo lo sentía, pero a la inversa. El fuego de tu estancia que un día te dio lumbre, ya era traqueteo de ramitas agonizantes, brasas en pena, y ceniza que se dibuja en mi frente en forma de cruz para recordarme que polvo soy, y en polvo me convertiré. Tu mirada ya es esquiva para mi, pues no hay comparación entre la beatifica visión de la que gozas, con estos ojos verdes y llorosos, fatigados y tenues. ¿El viento? El viento ya no suspira, no llora. El viento es sádico como este verso que recito. El viento ahora se burla, se caga de risa. Un día cuando silbaba con más intensidad, hasta se orinó un poquito, no te miento, yo lo sentí. Maldito viento. Cuando hace calor, no sopla, se queda a la distancia meneando los cañizares para que yo me saboree. Cuando construyo ese castillo de naipes que tanto te gustaba, sopla el puñetero con brío y sin brida.
Así es, mi querida Marta, así están las cosas por aquí. “…Cuando el fuego de tu estancia en un instante se evapora, los dos nos perdemos y lloramos, mientras que el viento afuera, festeja y goza.”

lunes, 6 de julio de 2009

Hispania

De España.
Cielo limpio y oscuro,
tierra tostada,
y cauces donde corre
muy lenta el agua.
Cristo moreno,
con las guedejas quemadas,
los pómulos salientes
y las pupilas blancas.

García Lorca. Saeta (Poema del Cante Jondo)

A un lugar de la Mancha de cuyo nombre no quiero acordarme voy. A un lugar de molinos y riachuelos me acerco. ¿Hallaré refrigerio para mi alma sedienta debajo de un árbol en el calor de Sevilla?
Me pregunto, ¿cómo le ira al manco de Lepanto al mover el mouse de su ordenador? ¿Estarán Fernando e Isabel rezando el rosario o musitando el ángelus en medio de edictos papales y hambre de tierras? ¿Sabrá Velazquez que ahora en la red hay muchas meninas, con menos ropas, pero igual de dispuestas a posar?

Quiero ir a Salamanca y gritarle al río Tormes que no necesito pedir prestado nada que natura no me haya dado. Quiero sentarme y oír a Unamuno decir: «venceréis mas no convenceréis»; le pediré que me envíe por correo electrónico el archivo en Word de su discurso para reenviárselo a Pinochet, a Trujillo, a Sadam, y a uno que otro pendejo en este lado del planeta (al Acondroplásico también, me sugiere el Peregrino).

Quiero ir a Barcelona y descubrir la obra de Gaudi, oír hablar el catalán, oler el mediterráneo, mirarlo de frente sin dejar de espiar a Valencia al sur con posición cubista al estilo Picasso.

Quiero ir a Jaén, oír el grito melancólico de una cantaora, quiero que despierte con sus taconazos mis mas íntimos penares, que me acribille ese romancero guitarrista con su trinar de cuerdas como a Roberta Flack su suave asesino.

Quiero ir a Galicia, caminar hasta Santiago, aspirar su olor a sahumerio, sanar las llagas del camino y comer jamón en Lugo. En A Coruña quiero romper los estereotipos, comprobar que el gallego no es tonto y que el mar es la razón de su desvarío.

Si me cansare, ya borracho de Vigo, de Ferrol y de Pontevedra, 'coa vista ao lonxe sin tornar ollos atras', iría a Zaragoza a recostarme en sus pilares; sólo ahí me sentiré seguro.
Si muero de sed, en alguna fuente madrileña me saciaría. Si me cierran las puertas, la de Alcalá se me abrirá. Si de hambre fallezco, de algún madroño comeré. Si España no me recibe, el cielo me acogerá; citaré a Santa Teresa y con angustia exclamaré que muero porque no muero.

Esa es España, la madre patria, por la que somos hijos de puta los americanos. España la de santos y pintores, la de legistas, y escritores. España la que odiamos y amamos, de la que salimos para no volver, hoy rompo esa maldición y a ti retorno, con miedo y emoción. Temo que me llamen sudaca cuando abra mi boca, que me confundan con rumano por mis ojos verdes y mi piel de sol. Temo que me toquen una teta en un tren, me encimen una patada en la cara, y lo adornen con una letanía de insultos.

Déjame entrar España, y prometo no reclamarte el oro que le robaste a los indios, al fin y al cabo fue a ellos y no a mí. Yo vine contigo y mis abuelos participaron del festín. Déjame entrar y hablarte, escúchame, es tu idioma, el que me enseñaste a balbucear de niño, en el que rezo y maldigo, en el que insulto y acaricio. Déjame entrar y mostrarte que soy igual de morboso que tu, que me gusta ver matar toros, aunque de noche no pueda dormir. Déjame entrar y mostrarte que aún voy a las procesiones que remedamos aquí en nuestras montañas, que veo tu liga de fútbol, que me encanta tomar vino con un flamenco de fondo, que compro tus libros y hasta estoy haciendo fila para comprar un billete que me lleve hasta ti. ¿Por qué hemos llegado hasta esto? ¿Por qué me pones en esta situación? ¿Por qué me la haces tan difícil cuando, sirviéndote, vine en tu nombre a conquistar esta tierra de nieves y montañas, de palmeras y mares azules, de especies exóticas y ríos agresivos? Me cago en tu ley, como dices, basta de gilipolleces, si me dejas usar tus palabras. ¡Qué mierda, Madre Patria! ¡Qué putaza de madre eres! Me cago en tu Lorca y en tu Ortega, en tu Pío Baroja y en tu generación del 98, en tu Calderón y en tu herencia que persigue cada vez que me miro en un espejo, cada vez que me llaman Xavier, José, María, López, Hernández, Gómez, y González; cada vez que camino por mis calles y esos balcones me desconcentran y esas torres me lastiman la mirada y esas letras me laceran el intelecto, y me digo: ¡qué gran hijo de puta soy!

Basta. Ya mejor dejémonos de vainas. Me dieron el visado y me voy a España. Pero tranquilos, esbirros de Franco, el Generalísimo: sólo serán 10 días (menos porque deberé pasar por Portugal, a ver qué es lo que tanto dicen).
Vosotros que gritáis '¡país!', os juro que me tomaré unas cañas en Madrid, que me tomaré fotos en Toledo y que si me hacéis un gesto de desprecio, os hablaré en inglés para que me tratéis como gringo. Claro que si ni eso os vale, os mandaré a la mierda en el idioma de Shakespeare: What the fuck is the matter with you little spaniard? get away from me and put your little country up in your ass! Pero no, no será necesario. España es patria de gente noble también, ¿o no, Peregrino?.
Un saludo a mis amigos españoles, a mi familia que vive en España, y a ese gran lugar de La Mancha cuyo nombre siempre recordaré.